Colección: Péndulos de metal

El metal no aporta energía propia: no condiciona la consulta ni cambia según la pieza, y responde igual el lunes que el jueves. Para quien pregunta de todo un poco, esa neutralidad es justo la ventaja. Y a diferencia de la piedra, no se raya ni se rompe si se cae.

Lo que sí cambia entre ellos es el peso, y eso se nota mucho: los ligeros arrancan enseguida pero notan cualquier corriente de aire; los pesados tardan más en ponerse en marcha y luego sostienen el movimiento, cómodo para leer sobre gráficos. Van de 8,5 a 21 gramos, y en cada ficha te decimos cuánto pesa.

Si prefieres que la piedra acompañe tu práctica, mira los péndulos de piedra. Y si nunca has usado uno, empieza por la guía de radiestesia.